De «éxito importante tanto a nivel organizativo como de contenidos», calificaron los más de 70 asistentes a la primera jornada para emprendedores y empresarios que organizó el Centro de Empresas Obanca de Cangas del Narcea.
Fueron dos días intensos que arrancaron con una mesa redonda compuesta por siete organismos de apoyo a empresarios y emprendedores ubicados en el concejo: Centro de Empresas Obanca y Semillero de Empresas, Agencia de Desarrollo Local, Antena de la Cámara de Comercio, Centro SAT, Consejería de Medio Rural y Pesca, Servicio Público de Empleo Estatal y Asociación Centro de Desarrollo Alto Narcea Muniellos. Posteriormente, técnicos del Centro Europeo de Empresas e Innovación CEEI en colaboración con ACEPPA presentaron sendas ponencias sobre líneas de apoyo financieras regionales: Microcréditos y Red ASBAN que suscitaron numerosas preguntas entre el público.
El segundo día comenzó con una mañana tecnológica en la que se impartió una charla teórica y un taller práctico sobre el uso de herramientas gratuitas de Internet para la empresa. La jornada finalizó con un seminario titulado ‘Turismo, ocio y restauración’.
Las ponencias y talleres fueron retransmitidos en directo por Internet.
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Los buenos periodistas, como los marineros asomados al espigón del puerto, escrutan tormentas y bonanzas.
La asociación Amigos de Cudillero entregó el pasado domingo en la villa pixueta sus «Amuravelas de oro» al empresario Francisco Rodríguez, al periodista José Luis Balbín y al regimiento «Príncipe». García de la Concha, villaviciosino, filólogo y director de la Real Academia Española, glosó la figura de su amigo Balbín. Este texto reproduce su intervención, que es una bella reflexión sobre las palabras, la mar y el periodismo
VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Mi profesión es la de filólogo, lo que quiere decir amigo, amante de la palabra. En el prólogo a su novela «Aurora» Nietzsche decía que el filólogo es un lector lento de las palabras, el que con ojos despiertos y dedos delicados va acariciando su sentido. Yo había oído hablar mucho de la Amuravela de Cudillero, pero no había parado nunca mientes en esa palabra, amuravela.
Un día de agosto, frente al mar Mediterráneo, el mar de Ulises, recibí la llamada de José Luis Balbín: «Me han concedido la “Amuravela de oro”, y tienes que venir a Cudillero, el día de la entrega, a presentarme». ¡Amuravela! Tenía allí a mano pocos libros, pero sentí de inmediato estimulada mi vocación de filólogo. Mi oficio es servir a la palabra: en concreto, recoger, custodiar, investigar y pulir las palabras de nuestra lengua castellana; esas que muy pronto se hicieron españolas y que, pronto también, atravesando la mar océana en boca de descubridores, misioneros, encomenderos y emigrantes se hicieron también americanas. Son las palabras que han hecho a Asturias, que han hecho a España. Porque toda nuestra identidad personal, familiar, social y cívica está hecha de palabras.
Cada una de ellas encierra en sí misma una historia, cada una es como una concha marina que, aplicada al oído del espíritu, nos trae ecos insondables. ¡Amuravela! Estaba con mi mujer, filóloga también, medievalista, y en los fulgurantes atardeceres del mar de Homero, tratábamos de averiguar su etimología. Cuando pude recurrir a las fuentes léxicas, a los viejos ficheros de la Real Academia, me encontré con que no podía precisar el origen etimológico de «amurar» en el sentido de bajar la vela, sí en el sentido de apoyarse contra un muro, de apuntalarse contra el costado, también «amura», de una embarcación.
Y así, la concha marina de la palabra «amuravela» iba suscitando en mi imaginación figuraciones, y empezaba a aparecer al fondo -de mar a mar- la estampa de Cudillero. Recurrí a los libros y fui descubriendo con creciente emoción que la historia literaria está llena de amuras ligadas a grandes aventuras marineras. Fui poniéndoles de fondo recuerdos de grabados ingleses románticos, con la mar, que es esta misma mar de Cudillero, encrespada, rota en galernas y pobres o grandes veleros luchando en medio de la tempestad.
Alonso de Ercilla al cantar, a mediados del siglo XVI, la conquista de Chile en su «Araucana», cuenta que navegando la flota por la zona de Isla Negra -un mar que, visto desde la casa que allí se construyó Pablo Neruda, me pareció igual que nuestro Cantábrico- «vino en esta de viento una grupada / que abrió a la agua furiosa una ancha puerta, / rompiendo del trinquete la una escota / y la amura mayor fue casi rota». Diré de paso que Neruda tenía como mesa de escritorio una puerta de un viejo galeón español encontrada, siglos después de su naufragio, entre unas rocas. Al verla pensé cuántos marineros españoles, de Cudillero, por ejemplo, habrán vivido, sin que haya quedado constancia en los anales, experiencias análogas a las registradas por Ercilla. O a la que narra Valbuena en el «Bernardo» a comienzos del siglo XVII: «Ciérrase el aire de una nube oscura, / y en las tirantes cuerdas brama el viento; / suena de voces, llanto y desventura / un triste son y doloroso acento. / Unos toman la triza, otros la amura?».
¡Amuravela! Habrán gritado mil veces con ronca voz los viejos capitanes. Pero, también, en otros momentos, sin angustias, con aplomo: ¡Amuravela!, habrán mandado hacerla, para rendir la vela su señal de pleitesía al acercarse cualquier barco de la flota -de Pedro Alonso Marqués, por ejemplo, hijo del Adelantado de la Florida- al buque insignia. Y ese sentido de homenaje y pleitesía tiene la Amuravela que la Asociación de Amigos de Cudillero hace a dos asturianos señeros y a un laureado regimiento vinculado por tradición y nombre a nuestra tierra.
Me corresponde a mí, por título de amistad, hacer la presentación de J. L. Balbín. ¿Presentar a Balbín, superconocido en medio mundo y en la otra mitad? Acepté encantado el encargo, entre otras cosas, porque me parece que Asturias, que presume de generosa -y lo es, lo es a veces hasta el exceso-, ha sido cicatera con alguien que por todo el mundo ha sido embajador entusiasta de nuestra matria. Pero? ¿presentar a Balbín? Cuando me paré a pensar lo que podría decir, me ocurrió -dicho sea con todo respeto y salva la distancia- como fingía Cervantes que le ocurría al tratar de pergeñar el prólogo del «Quijote»: que varias veces tomé la pluma y otras tantas la dejé por no saber lo que escribiría; y estando una vez suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, me llamó a deshora un amigo mío, gracioso y bien entendido -Ladislao de Arriba-, el cual, viéndome tan desorientado, me dijo: «Pero, hombre, si lo tienes muy fácil: di que vas a contar la historia de un praviano que, sin dejar de serlo, se hizo pixueto». Y yo me dije: exacto. Porque eso es, según explicaré, J. L. Balbín.
Lo conocí al comienzo de los años 60 del pasado siglo -¡cómo vuela el tiempo!- en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA. Era aquella una redacción que a Gabriel García Márquez le hubiera dado para escribir una novela. El director y fundador -o refundador, según se mire- del periódico era Paco Arias de Velasco, corresponsal durante las duras huelgas mineras de la agencia «Reuter», a la que transmitía extraordinarios mensajes: «¿Qué ha ocurrido hoy, mister Arias?». «Nada, nin: unos entran y otros salen». El veterano Luis Puente daba noticia puntual del precio de la ternera en el mercado de Teverga, mientras que el redactor jefe -Juan Ramón Pérez Las Clotas- impartió aquel verano al grupo de periodistas en prácticas -Graciano, Carcedo, Evaristo Arce, Juan de Lillo y Balbín- la consigna de que cada día había que traer un reportaje de cosas extraordinarias que sin duda ocurrían en Asturias pero en las que no se reparaba porque no se sabía mirar ni escrutar el horizonte.
Gabriel García Márquez me contó que, siendo director del diario de Barranquilla, un día, cuando ya había cerrado la edición, lo llamó a casa un joven periodista en prácticas, que le dijo:
-Director, tengo una noticia de primera página.
-Sí, ¿cuál es? -respondió Gabo.
-Es que ha muerto el cónsul del Uruguay.
-Pendejo, ¿y para esto me llama?
-Sí, señor, es que se lo comió un cocodrilo.
En Asturias no había cocodrilos, pero sí cosas extraordinarias. Asturias, por obra y gracia de aquellos alevines de grandes periodistas, se convirtió en el país más deslumbrante del globo. Uno de ellos se perdió en el bosque de Muniellos -donde, como es sabido, no es fácil perderse-; se le vino la noche encima, pero un cuquiellu lo guió hasta la salida y lo despidió con un cucú torneado; otro encontró en Cornellana a la monísima cantante francesa Sylvie Vartan, que vivía allí un romance amoroso con un minero de Caborana. Y Balbín, a quien ya le tiraba Europa, tropezó, creo que por Somiedo, con el mismísimo presidente de la República Francesa, que había venido a cazar de incógnito y había tenido a tiro al mismísimo tataranieto del oso regicida de nuestro Rey Favila, que Dios tenga en su gloria.
Lo importante es que a José Luis Balbín le tiraba Europa, y así iba a ser pronto corresponsal en Bonn, donde en medio de la gran oleada de migraciones fue cónsul eficaz y generoso de Asturias, y más tarde en París, y? suma y sigue. Volví a encontrarlo otro día, pocos años más tarde, en LA NUEVA ESPAÑA. Acababa de venir de Praga y contaba con precisión de analista lo que allí estaba brotando como una primavera. Recuerdo que en un punto de su descripción dijo: «Lo que no sé es cómo los rusos no la han invadido». A las cuarenta y cuatro horas los tanques entraban en Praga y Balbín ya estaba allí.
Porque Balbín ha sido -y a esto iba- un oteador permanente de horizontes, al modo de esos marineros de Cudillero que, asomados al pretil del espigón del puerto, escrutan tormentas y bonanzas, y que, en cuanto salen de la bocana, adivinan por dónde se mueven los bancos de pescado. Balbín, que, con la pipa en la boca como buen marinero, acostumbra a entornar los párpados, tuvo y tiene como cualidad superior el arte de «perscrutar» las claves de las cosas. Acopia para ello montones de información, pero, sobre todo, patea el campo de su interés inagotable de análisis.
Fuimos juntos a China, invitados por el gran Pepe Cosmen, a inaugurar la primera línea de Alsa, Pekín-Tianjin. Pero mientras los demás seguíamos a una guía oficial, sargento inflexible, Balbín iba por libre, se organizó viajes a zonas prohibidas? Era la única manera de romper la costra, la cáscara que se nos ofrecía y saber qué estaba ocurriendo allí. En una palabra: dar con la clave.
¡«La clave»! Cuando con la debida perspectiva se haga la historia -y la intrahistoria- de la transición política y social de la España del franquismo a la de la democracia, se valorará en su justa medida lo que a ello ayudó el programa estrella de Balbín, irrepetible y, por desgracia, irrepetido. Gentes de primera línea en los más diversos asuntos aportaban visiones directas e inéditas de las cosas en un debate libre gobernado por la sabia mano de Balbín, en busca de la clave. Libre de espíritu, Balbín es incapaz de someterse a una disciplina ideológica o de partido. A mi juicio, «La clave» fue una escuela de la nueva ciudadanía española. Y eso solo merece en justicia un reconocimiento que el paso del tiempo traerá.
Como un presagio feliz y como un gran regalo en sí mismo, recibe José Luis Balbín la «Amuravela de oro». Llevaba años José Luis buscando en Asturias un sitio en una colina desde la que se viera el mar. Él, que en su primera juventud venía andando o en bicicleta de Pravia a Cudillero, lo encontró aquí, en la casa de un pescador, donde él ha instalado su hogar, oficina, observatorio. Lo ha bautizado con el nombre exacto: «La clave del mar». Porque eso quiere hacer él: otear horizontes. Jorge Luis Borges, el ciego más vidente de las letras hispanas, escribió: «Cuentan que Ulises, harto de presagios, / lloró de amor al divisar su Ítaca / verde y humilde». Yo sé que a José Luis, pudibundo en revelar sus sentimientos, le pasó igual cuando encontró el lugar y le ocurre lo mismo cada vez que vuelve a él.
Se equivocaría quien pensara que es la casa del reposo del guerrero. No. ¡Qué va! Sólo se hace viejo quien tiene más recuerdos que ilusiones. A los noventa y cuatro años Menéndez Pidal escribió en el libro de firmas del palacio de los Valdés en Sorribas: «Es un viejo / quien, siendo mozo, frunce el entrecejo. / Quien siendo, en cambio, viejo / abre su pecho a la ilusión y el gozo, / ese es siempre mozo». Y aunque José Luis Balbín lleva miles de recuerdos, viene aquí para ver el mar y adivinar en él nuevas ilusiones y nuevas empresas. Por eso he dicho que se ha hecho «pixueto», no «caízo».
Sé que el galardón es importante para él. Sus amigos -ya paisanos- de Cudillero le hacen y le brindan la «Amuravela». Y él la recibe como lo que es: un premio, sí, pero un estímulo para izar de nuevo velas y salir a navegar mundos, a perseguir nuevas aventuras, en un barco que lleva como enseña la bandera de Asturias y el banderín de Cudillero.
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Llega el tiempo de las visitas a los bosques cargados de color, de la búsqueda de setas y del espectáculo de la berrea.
Una manta de ocres, naranjas y rojizos cubre Asturias durante el otoño. El frío comienza a hacer acto de presencia junto a la lluvia y el viento, lo que nos adentra en uno de los momentos más espléndidos de la naturaleza asturiana. El declive del verano ofrece en el Principado una oportunidad de lujo para admirar la región en un esplendor cromático muy intenso. Es esta estación un buen momento para plantearse una visita alternativa.
Asturias aprovecha los meses de septiembre, octubre y noviembre para mostrar una cara distinta. Quien se adentre podrá conocer rutas por bosques que rozan lo mitológico, como si un trasgu o una xana fuesen a salir al paso del caminante. Esos bosques y sendas, a su vez, están poblados por hongos que cubren los pies de los árboles, también albergan en ellos multitud de especies animales. Es en los lugares más recónditos donde los venados luchan con otros machos por la estirpe venidera, en un espectáculo de sonidos impresionante.
El bosque se convierte así en el centro de la naturaleza, donde vegetación y animales se resguardan al amparo de la madre tierra. De Oriente a Occidente Asturias mantiene aún reservas verdes. Un ejemplo es Muniellos, repartido entre Cangas del Narcea e Ibias, el bosque con mayor extensión de Asturias y, con 5.000 hectáreas, el mayor robledal de España. Además es Reserva de la Biosfera, por lo que para acceder hay que contar con un permiso. Sólo se permite la visita de veinte personas al día, pero merece la pena esperar simplemente por el placer de contemplar algo tan bello como es Muniellos en otoño, con sus robledales en el mejor momento del año.
También el caminante puede adentrarse entre las sombras del Oriente. Allá donde quince kilómetros cuadrados de tierra no ven la luz del sol. Lo impiden 200.000 hayas que cubren una parte del concejo de Piloña. El bosque de Peloño reserva al visitante una basta extensión de hayas de color pardo que ofrecen un lugar acogedor al paso crujiente del sendero. A las hojas caducas de las hayas no les conviene nada la luz del sol, pero tampoco la excesiva humedad. Así, a través de un mecanismo de autodefensa natural, son capaces de hacer girar sus hojas para evitar que grandes cantidades de agua lleguen a sus raíces.
Estas reservas verdes acogen en su interior especies animales de todo tipo, desde jabalíes, urogallos, corzos, zorros, lobos, osos y venados, entre muchos otros. Son estos últimos, los cérvidos, los que al comienzo del otoño regalan a quienes se acercan a las montañas un espectáculo sonoro y visual maravilloso. La berrea de los venados trata de una lucha entre los machos por las hembras para proceder al apareamiento. En la época de celo los venados pueden llegar a perder una quinta parte de su peso, ya que por su apetito sexual renuncian incluso a alimentarse.
La época en la que se produce este fenómeno va de mediados de septiembre a mediados de octubre, tiempo marcado por los enfrentamientos entre los machos con sus cornamentas. El amanecer y el atardecer son los momentos cumbre de estas luchas animales, con berreos continuos casi incesantes al dejarse caer en el eco de las montañas. Por lo general son los machos de mayor corpulencia y cornamentas más grandes y firmes los que ganan la batalla y consiguen el favor de las hembras. Los perdedores, en ocasiones salen muy dañados de los encontronazos y constituyen las mejores piezas para los rapiñeros como zorros y buitres.
Así, el Ayuntamiento de Somiedo, Aller o la Asociación de Alojamientos del Valle del Nalón unen a su oferta turística, en marcos naturales excepcionales, la experiencia audible del celo de estos hermosos animales. Además de disfrutar de los berreos de los ciervos, el visitante admirará el esplendor de frondosos bosques y altas cumbres que sorprenden el paso del caminante mientras disfruta de los berreos de los venados, un maravilloso acto de naturaleza en estado puro.
La magia de la berrea deja paso a la intriga de la búsqueda. Los bosques asturianos también albergan en sus entrañas unos pequeños tesoros muy codiciados, las setas. Plácido Fernández es experto en micología y comenta que «el otoño es la mejor época y de más variedad, aunque eso no quiere decir que no se den durante todo el año, como la “seta de primavera” («Tricoloma georgia»)».
Asturias reúne, en palabras de Fernández, «las condiciones climáticas y de medio más apropiadas, la humedad unida a grandes bosques de castaños y robles favorecen la proliferación de los hongos». También en las praderías existen corras, nombre que dan los expertos al lugar donde crecen las setas, debido a la humedad de la tierra y el favor de los ganados con su estiércol, como la «tradicional verdina» y las famosas lepiotas.
Plácido Fernández es vecino del concejo de Grado y explica que «en las parroquias de Bayo y Coalla, en particular, se da un microclima especial que genera gran abundancia y variedad, desde las rusulas, boletus e incluso la seta cesaria (”Amanita caesaria”), la reina del mundo de la micología y una seta muy codiciada». Estas condiciones propician el ambicioso proyecto de crear un parque micológico en Bayongo, en el que están embarcados un grupo de expertos. «El turismo relacionado con las setas está en auge y queremos aprovechar los molinos del río Menéndez así como la escuela de Bayongo para hacer un centro de interpretación allí, con salidas de campo», explica el micólogo.
También advierte de que «una de las cuestiones fundamentales que hay que tener en cuenta es la peligrosidad de las setas, algunas mortales, como la “Amanita phaloides”. El que no sepa tiene que no ser atrevido y debe consultar con un experto». También alude a la importancia de la conservación de los hongos. «Se deben recolectar las más jóvenes y dejar las viejas para que no se extingan las corras, ya que las setas más viejas se pudren y favorecen el nacimiento de otras», sentencia Fernández.
Los bosques de vegetación exuberante, los animales que desfilan libremente por él y las pequeñas joyas que crecen al borde de las raíces de los árboles perfilan a Asturias como un lugar único, el decorado de un sueño, donde se produce la unión entre las leyendas y la naturaleza.
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A Maximino Riera le conocimos hace poco más de un par de décadas cuando él ya había sacado adelante importantes proyectos empresariales (como Lagisa) y formado una fraternal y ejemplar familia. Estaba, pasados sus 65 años, ansioso de conocer la naturaleza asturiana que no pudo haber pisado antes; y nos pidió que, junto con Carmen Piñán y su hija Esther, fuésemos a conocer esos lugares apartados que no eran, hasta entonces, visitados por él.
También se sumaron al grupo, en ocasiones, sus yernos Fernando Landa y Ramón Tejuca, así como su hija Hilda, entre otros amigos. Con él paseamos en largas caminatas desde la Garganta del Cares (que le maravilló sobremanera) al bosque de Muniellos y su entorno, pasando por los montes de Degaña, Covadonga, el Sueve, las Foces de Llaímo, la Olla de San Vicente, la Senda del Oso, la Peña de los 4 jueces, los lagos somedanos o la calzada de La Mesa…
Maximino Riera siempre iba mirándolo todo, hablando con los lugareños y preguntándoles una y mil cosas, informándose y mostrando su apoyo a las gentes del campo.
Con nosotros era fraternal y agradecido de ir a esos lugares; y nos animaba en todos los proyectos naturalistas, literarios, excursionistas o de educación ambiental, en especial a seguir adelante con los reportajes en este diario y las marchas del Naturaleza y Cultura o de Recreo en la Naturaleza.
En programas de la TVE y de Canal 10 pudimos entrevistarlo y charlar con él sobre el monte y sus habitantes… Su simpatía y buen saber era algo que motivaba; por eso siempre le tendremos en el recuerdo, como un gran amigo y maestro, que te enseña a cada paso y cada consejo que te da.
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La región ofrece un sinfín de actividades gratuitas y establecimientos con precios económicos para los que, en tiempo de crisis, quieran hacer su estancia más barata.
Quién dijo que viajar es caro? En tiempo de crisis antes de hacer las maletas más de una familia ha hecho cábalas para ver cómo se pueden ahorrar unos euros en sus vacaciones. En Asturias, un último informe aseguraba que cada turista se dejaba en la región algo más de 79 euros cada día. Y no suele pasar más de cuatro noches en un mismo sitio.
En época de vacas flacas los hoteleros han decidido congelar sus precios e incluso bajarlos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística INE), las tarifas de los hoteles asturianos registraron en julio una caída del 3,3% respecto al mismo mes del año pasado. Precisamente esos mismos datos daban un respiro al sector ya que el Principado recibió a casi 5.000 viajeros más que hace un año. Un repunte que se apoya, sobre todo, en los turistas nacionales que son los visitantes más comunes en la región. Y es que Asturias tiene oferta para todo tipo de bolsillos. En tiempo de crisis para aquellos que quieran hacer sus vacaciones más baratas, la región ofrece al visitante un sinfín de actividades gratuitas y establecimientos con precios muy económicos. Por ejemplo, para los amantes de la naturaleza hay albergues que ofreces paquetes aventura por los Picos de Europa que incluye cuatro noches con desayuno, descenso en canoa por el Sella o actividades como el espeleología a 99 euros.
CON LA NATURALEZA Además de estos packs, Asturias ofrece una amplio mapa de rutas de montaña por toda su geografía (La ruta del Cares, los Bufones de Pría en Llanes, el Bosque de Muniellos, el parque de Redes, o las reservas naturales de la ría de Eo o Barayo, por citar algunas). Para los que prefieran coger la bicicleta, el Principado tiene las vías verde (que también se pueden hacer a pie). Y, aunque una de las más conocidas es la Senda del Oso (que sigue el trazado del viejo tren minero de Teverga) en Oviedo se puede hacer la senda de Fuso de La Reina, desde Lugones hay una que va hasta le Naranco y Brañes (en el concejo de Oviedo) y otras dos que la unen con Santufirme o Gijón. A unos kilómetros de Mieres se puede coger la Senda del Valle del Nalón. Y los que prefieran ver playa más que montaña tienen las sendas costeras por toda la región. Poner ejemplos, en el occidente se ir a pie desde Figueras a la playa de Peñarronda (Castropol) o de Navia a la playa de Cascarilleras; en el centro de la región en una hora y media se va desde la ruta entre San Esteban de Pravia hasta el área recreativa de Somao y, si se tiene más tiempo, la que une la playa de San Juan de Nieva con el Cabo Peñas; en Colunga destaca la de los Misterios del Mar que va hasta la playa de la Isla o la del Mirador del Picu a la playa de Rogolguero en el concejo de Ribadedeva y que se hace en apenas un cuarto de hora.
Para los que prefieren deportes más extremos se puede practicar la escalada en, la menos 40 zonas distintas adecuadas a distintos niveles. Además de las más conocidas como el Picu Urriello, Torreceredo o la Travesía del Naranjo de Bulnes está la circular de Cangas de Onís, Peñasanta (cerca de Amieva) o la de Tiartordos.
DE RUTA POR LA CIUDAD Pero no todo es naturaleza. También hay una amplia oferta para los amantes de la cultura. Así, quien visite Oviedo puede acceder gratis a la Catedral y visitar el museo de la Iglesia también gratis si lo hace el jueves por la tarde. Además, si le interesa conocer el arte prerrománico puede acceder a San Miguel de Lillo (en el Naranco) por un euro excepto los lunes que la entrada es gratuita igual que ocurre con Santa María del Naranco que se encuentra a tan sólo unos metros. De vuelta a la capital y siguiendo el recorrido cultural el Museo de Bellas Artes de Asturias se puede conocer todos los días (excepto los lunes que está cerrado) sin pagar un euro. Si se quieren conocer las esculturas de Oviedo se puede hacer caminando de un lado a otro de la ciudad, siguiendo un callejero variable pero centrado en lo escultórico. La más popular entre los viajeros es la estatua, a tamaño real, del director de cine Woody Allen.
La oferta cultura de Gijón que no supone ningún desembolso para el viajero es también amplia. Así se pueden conocer el Museo Barjola, el Nicanor Piñole o la Casa natal de Jovellanos, entre otros, además de acceder al resto un día a la semana de forma gratuita.
DE PLAYA Y VISITAS Ya en la costa, Asturias tiene una buena variedad de playas. Además este verano ondean 12 banderas azules, tres más que el año pasado por estas fechas. Todas ellas destacan por la ubicación de todas las instalaciones, las actividades de educación ambiental desarrolladas y el cumplimiento del criterio relativo a la frecuencia en el muestreo y los valores límite de los parámetros de calidad de aguas de baño.
Así el turista que viene con ganas de tomar el sol puede dejarse caer por ellas. Entre otras, son las playas de Cueva y Cadavedo, en Valdés; San Pedro de Bocamar y La Concha de Artedo, en Cudillero; Salinas, en Castrillón; Rodiles en Villaviciosa y El Sablón, en Llanes. Y si está por el oriente el viajero puede hacer una parada en Lastres para conocer la ruta del Doctor Mateo o en Llanes para ver los Cubos de la Memoria Agustín Ibarrola.
Aunque opten o no por hacer un viaje más económico lo que no cambia es la procedencia de aquellos que nos visitan. Asturias es un destino estrella para los viajeros madrileños. Tras ellos, encontramos a castellano leoneses, gallegos, andaluces y vascos. También son cada vez más los asturianos que prefieren quedarse en su tierra y conocerla más a fondo. Para todos ellos y para todos los bolsillos, Asturias tiene oferta.
fuente/lavozdeasturias.es/
¿En qué radica el temor actual por la supervivencia del salmón?
-Hemos matado demasiados. Fundamentalmente debido a los aprovechamientos hidráulicos. Y porque, por razones políticas, se descuidó la gestión de pesca en los últimos 30 años.
-Si el salmón no vota…
-Pero sus pescadores, sí. Si se permite que el río sea sobreexplotado con el fin de ganar ciertas alcaldías ribereñas, se está a favor de los pescadores, pero no del pez. Hemos venido denunciando esto desde hace mucho tiempo y siempre nos responden con los más mendaces argumentos.
-Por ejemplo…
-Que la pesca de mosca es de ricos… Que los defensores del salmón somos personas de alta cuna y baja cama… Todo está en las hemerotecas. La referencia a la mosca se debe a que pensamos que se debería prohibir el uso de cebo vivo. Yo, personalmente, espero de buen grado que el señor Buendía, responsable de Medio Ambiente, rectifique y nos olvidemos de esta triste filosofía que nos ha llevado a la situación actual. Existe una organización conservacionista, NASF, que nosotros hemos introducido en España a cambio de serias críticas, inclinadas a decir que era un camelo. Hoy, NASF ha sido premiada con el «Goldman», el equivalente al premio Nobel medioambiental.
-¿Por dónde empiezan los perjuicios?
-Si el salmón es un bien escaso no puede estar de forma casi gratuita a merced de todo el mundo. Un permiso de temporada cuesta 14 euros. Quiero decir que ni un solo metro de río salmonero debería estar libre. En caso contrario, dejemos libres las reservas de Somiedo, los Picos de Europa, Muniellos… En segundo lugar, hay una desvinculación total del Gobierno español respecto a la defensa del salmón atlántico en el océano, y tampoco en Europa se muestra ningún interés, cuando las flotas están utilizando técnicas de pesca muy agresivas apoyadas en la detección electrónica, y muchos salmones perecen en el mar.
-Se habla también de los cormoranes que se comen los alevines…
-Con los depredadores se debe convivir, pero hasta cierto punto; es necesario un control. Aunque es más grave que no haya salmones que lleguen al desove, porque cada mañana cientos de cañas los están esperando en lo libre. No es sólo un problema cultural, sino económico; no se puede ir al río para pagar la hipoteca. En torno a 60 euros el kilo de salmón… Y está prohibido venderlos, pero… Dígame cómo se abastecen las cartas de ciertos restaurantes de Bilbao, por ejemplo…
-Lo veo muy pesimista respecto al futuro…
-De continuar así, fatal, pero espero que alguien con cabeza acabe entendiéndolo. Este año la tasa de capturas se ha reducido a un 10 por ciento respecto a la media normal. Las estadísticas oficiales de los últimos 60 años denuncian un claro y progresivo descenso. No hay salmones. Es una pena que el Principado haya hecho enormes inversiones en el oso y se haya olvidado de la riqueza de nuestros ríos, del atractivo que proporciona un salmón pescado deportivamente. Los únicos gestos favorables los hizo Rafael Notario, ingeniero jefe en Asturias del Servicio Nacional de Caza, Pesca y Parques Naturales, pero no han sido suficientes.
-¿Hemos de deducir que los pescadores de salmón están divididos?
-Sí, aunque sorprende la postura de los actuales conversos; no los creo, dudo que renuncien a su fe de explotación de los ríos. Me parece puro paripé, porque en el fondo saben que el camino que se sigue actualmente conduce a la desaparición de los salmones. Los verdaderos pescadores siempre estaremos a favor de la naturaleza y no de los propios intereses.
fuente/lne.es
El Consejo de Ministros adoptó este viernes el acuerdo por el que se formalizan los criterios de distribución y los compromisos financieros resultantes de la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural con un total de 85,7 millones de euros de los cuales 2.027.389 irán destinados al Principado de Asturias.
Según detallaron desde el Ministerio de Medioambiente y Medio rural y Marino a través de una nota de prensa, en este marco se ha acordado la territorialización de 85.789.959 euros correspondiendo 39.387.960 euros para las líneas Desarrollo Sostenible del Medio Rural, 23.314.204 euros para programas ganaderos, 19.073.400 euros para los programas agrícolas y 4.014.395 euros para el fomento de la industrialización agroalimentaria.
Los 2.027.389 euros que recibirá Asturias se repartirán en 1.430.923 euros para los programas de Desarrollo Rural del período 2007-2013 destinado a llevar a cabo actuaciones dirigidas a la modernización de las explotaciones, a jóvenes agricultores y al cese anticipado.
De esos más de 2 millones Asturias obtiene una financiación de 596.466 euros destinados a programas ganaderos, según expusieron desde el Ministerio mediante una nota de prensa remitida a los medios de comunicación.
Fuente/europapress.es/
El Llar acoge esta medianoche un concierto de la banda «Anywhere»
El festival de rock decano de la región, Rockvera, regresa este año a Corvera tras más de veinte dando caña. El cartel lo abren esta noche dos agrupaciones que conjugan el rock, el heavy y el soul: «Redentores» y «Anywhere». Los conciertos se celebrarán a las diez y media y medianoche, respectivamente, en el Llar de Las Vegas. A finales de mes, los días 27 y 28, continuará el espectáculo. Entonces «Zona Oscura» actuará en el centro sociocultural de Cancienes y «Ke te Grapo» en el centro cívico de Trasona.
Por otra parte, «Teatro de los Campos Elíseos», formación parisina de larga y reconocida trayectoria en el mundo del títere, montará su tinglado en el parque Europa de Las Vegas. La agrupación ofrecerá un espectáculo dirigido a todas las edades, aunque, fundamentalmente, a los más pequeños. La actividad, organizada por la Escuela de Verano de Corvera y la concejalía de Cultura, cuenta con el patrocinio de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias. Esta actividad se enmarca en las actividades del Circuito de Teatro de Asturiano.
Fuente/lne.es
Los dos ejemplares supervivientes de los seis huevos que eclosionaron en junio en el centro de cría de Sobrescobio ganan peso y ya realizan revoloteos de «tres o cuatro metros».
Son vuelos cortos, de apenas tres o cuatro metros, pero encierran un indudable valor simbólico. Los dos urogallos supervivientes del centro de cría en cautividad del parque de Redes, con apenas mes y medio de vida, han ganado peso, ya presumen de plumaje y se atreven a dar pequeños «paseos» aéreos por sus jaulas. Su tímido revoloteo también supone el despegue de una instalación y un programa pionero para recuperar la emblemática especie que no arrancó con buen pie. De hecho, en los primeros días de la experiencia murieron tres de los cinco polluelos que nacieron en el centro, de huevos que habían sido recogidos en León y Muniellos. Una sexta cría, de un huevo donado por un particular leonés, también pereció poco tiempo después de nacer.
Los dos ejemplares supervivientes son un macho procedente de León y una hembra nacida de uno de los huevos de Muniellos. Según explicaron ayer fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, ambos han dejado atrás su condición de polluelos. Ya son aves «juveniles» inmersas en pleno proceso de muda, un período en el que los urogallos son especialmente sensibles. «La evolución de los dos ejemplares está siendo satisfactoria. Han ganado peso y su estado es bastante bueno, pero hay que ser muy prudentes porque se trata de una especie muy sensible», argumentaron fuentes de la Consejería, que también destacaron la positiva aclimatación de los dos ejemplares de urogallo a las instalaciones del centro de cría en cautividad del parque de Redes, emplazado en la zona de los Llanos del Menauriu, en el concejo de Sobrescobio.
Los responsables de Medio Ambiente también detallaron que, desde hace días, los dos ejemplares ya salen al exterior de las instalaciones del centro de cría, donde están ubicadas las jaulas. Por el momento siguen pasando la noche en las dependencias interiores en el recinto aunque, «en una o dos semanas», ya estarán preparados para quedarse en el exterior de manera continuada. El traslado le permitirá seguir acumulando horas de vuelo y perfeccionar los aterrizajes. «Ya han empezado a desarrollar el plumaje de las alas y realizan vuelos cortos, de tres o cuatro metros», indicaron ayer fuentes de la Consejería de Medio Ambiente.
El centro del urogallo de Redes dispone de seis unidades de cría y de una jaula de cuarentena. La intención del Principado es disponer de una comunidad reproductora en cautividad formada por 18 ejemplares para ir repoblando el hábitat de la especie.
Fuente/lne.es/
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