El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha aprobado finalmente la construcción, por parte de Red Eléctrica de España (REE), de la subestación eléctrica en Santa María de Grado.
Esta subestación y la línea de alta tensión que se creará para comunicar la zona occidental con el centro del Principado viene cargada de polémica desde el año 2005, cuando, además de numerosas declaraciones políticas, se presentaron ante la Comunidad Europea 4.000 firmas contrarias a su construcción. Un año antes, en 2004, REE había iniciado una declaración de impacto ambiental que afecta a los concejos de Grado, Salas y Oviedo.
Más recientemente, el año pasado, el alcalde de Grado, Antonio Rey (PP), y el concejal de Urbanismo de Oviedo, Alberto Mortera (PP), se aliaron contra el trazado y advirtieron, junto al presidente de la plataforma Pro Santa María, Ramón Álvarez, que «la autopista de fluido eléctrico» correrá por «suelos declarados de especial protección, con la misma categoría que el Parque de Redes o la Reserva Natural de Muniellos». Pasará al lado de la iglesia prerrománica de San Pedro de Nora y dejará un reguero de torres «de hasta 84 metros sobre los meandros del Nora, del Nalón y del Naranco».
Tampoco entendía Álvarez, el interés de la línea, ya que, según comentó basándose en un informe de la propia compañía eléctrica, «la producción en Asturias es de 10.012 gigavatios y sobran 6.226». Álvarez cuestionó entonces los beneficios para la población : «Aquí hay tres centrales hidráulicas, han fastidiado el Nalón, no hay ni una sola lámpara gratuita y ni un solo empleado del pueblo».
fuente/elcomerciodigital.com/