¿En qué radica el temor actual por la supervivencia del salmón?
-Hemos matado demasiados. Fundamentalmente debido a los aprovechamientos hidráulicos. Y porque, por razones políticas, se descuidó la gestión de pesca en los últimos 30 años.
-Si el salmón no vota…
-Pero sus pescadores, sí. Si se permite que el río sea sobreexplotado con el fin de ganar ciertas alcaldías ribereñas, se está a favor de los pescadores, pero no del pez. Hemos venido denunciando esto desde hace mucho tiempo y siempre nos responden con los más mendaces argumentos.
-Por ejemplo…
-Que la pesca de mosca es de ricos… Que los defensores del salmón somos personas de alta cuna y baja cama… Todo está en las hemerotecas. La referencia a la mosca se debe a que pensamos que se debería prohibir el uso de cebo vivo. Yo, personalmente, espero de buen grado que el señor Buendía, responsable de Medio Ambiente, rectifique y nos olvidemos de esta triste filosofía que nos ha llevado a la situación actual. Existe una organización conservacionista, NASF, que nosotros hemos introducido en España a cambio de serias críticas, inclinadas a decir que era un camelo. Hoy, NASF ha sido premiada con el «Goldman», el equivalente al premio Nobel medioambiental.
-¿Por dónde empiezan los perjuicios?
-Si el salmón es un bien escaso no puede estar de forma casi gratuita a merced de todo el mundo. Un permiso de temporada cuesta 14 euros. Quiero decir que ni un solo metro de río salmonero debería estar libre. En caso contrario, dejemos libres las reservas de Somiedo, los Picos de Europa, Muniellos… En segundo lugar, hay una desvinculación total del Gobierno español respecto a la defensa del salmón atlántico en el océano, y tampoco en Europa se muestra ningún interés, cuando las flotas están utilizando técnicas de pesca muy agresivas apoyadas en la detección electrónica, y muchos salmones perecen en el mar.
-Se habla también de los cormoranes que se comen los alevines…
-Con los depredadores se debe convivir, pero hasta cierto punto; es necesario un control. Aunque es más grave que no haya salmones que lleguen al desove, porque cada mañana cientos de cañas los están esperando en lo libre. No es sólo un problema cultural, sino económico; no se puede ir al río para pagar la hipoteca. En torno a 60 euros el kilo de salmón… Y está prohibido venderlos, pero… Dígame cómo se abastecen las cartas de ciertos restaurantes de Bilbao, por ejemplo…
-Lo veo muy pesimista respecto al futuro…
-De continuar así, fatal, pero espero que alguien con cabeza acabe entendiéndolo. Este año la tasa de capturas se ha reducido a un 10 por ciento respecto a la media normal. Las estadísticas oficiales de los últimos 60 años denuncian un claro y progresivo descenso. No hay salmones. Es una pena que el Principado haya hecho enormes inversiones en el oso y se haya olvidado de la riqueza de nuestros ríos, del atractivo que proporciona un salmón pescado deportivamente. Los únicos gestos favorables los hizo Rafael Notario, ingeniero jefe en Asturias del Servicio Nacional de Caza, Pesca y Parques Naturales, pero no han sido suficientes.
-¿Hemos de deducir que los pescadores de salmón están divididos?
-Sí, aunque sorprende la postura de los actuales conversos; no los creo, dudo que renuncien a su fe de explotación de los ríos. Me parece puro paripé, porque en el fondo saben que el camino que se sigue actualmente conduce a la desaparición de los salmones. Los verdaderos pescadores siempre estaremos a favor de la naturaleza y no de los propios intereses.
fuente/lne.es