Los dos ejemplares supervivientes de los seis huevos que eclosionaron en junio en el centro de cría de Sobrescobio ganan peso y ya realizan revoloteos de «tres o cuatro metros».
Son vuelos cortos, de apenas tres o cuatro metros, pero encierran un indudable valor simbólico. Los dos urogallos supervivientes del centro de cría en cautividad del parque de Redes, con apenas mes y medio de vida, han ganado peso, ya presumen de plumaje y se atreven a dar pequeños «paseos» aéreos por sus jaulas. Su tímido revoloteo también supone el despegue de una instalación y un programa pionero para recuperar la emblemática especie que no arrancó con buen pie. De hecho, en los primeros días de la experiencia murieron tres de los cinco polluelos que nacieron en el centro, de huevos que habían sido recogidos en León y Muniellos. Una sexta cría, de un huevo donado por un particular leonés, también pereció poco tiempo después de nacer.
Los dos ejemplares supervivientes son un macho procedente de León y una hembra nacida de uno de los huevos de Muniellos. Según explicaron ayer fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, ambos han dejado atrás su condición de polluelos. Ya son aves «juveniles» inmersas en pleno proceso de muda, un período en el que los urogallos son especialmente sensibles. «La evolución de los dos ejemplares está siendo satisfactoria. Han ganado peso y su estado es bastante bueno, pero hay que ser muy prudentes porque se trata de una especie muy sensible», argumentaron fuentes de la Consejería, que también destacaron la positiva aclimatación de los dos ejemplares de urogallo a las instalaciones del centro de cría en cautividad del parque de Redes, emplazado en la zona de los Llanos del Menauriu, en el concejo de Sobrescobio.
Los responsables de Medio Ambiente también detallaron que, desde hace días, los dos ejemplares ya salen al exterior de las instalaciones del centro de cría, donde están ubicadas las jaulas. Por el momento siguen pasando la noche en las dependencias interiores en el recinto aunque, «en una o dos semanas», ya estarán preparados para quedarse en el exterior de manera continuada. El traslado le permitirá seguir acumulando horas de vuelo y perfeccionar los aterrizajes. «Ya han empezado a desarrollar el plumaje de las alas y realizan vuelos cortos, de tres o cuatro metros», indicaron ayer fuentes de la Consejería de Medio Ambiente.
El centro del urogallo de Redes dispone de seis unidades de cría y de una jaula de cuarentena. La intención del Principado es disponer de una comunidad reproductora en cautividad formada por 18 ejemplares para ir repoblando el hábitat de la especie.
Fuente/lne.es/